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La evaluación de conocimientos habitualmente
se realiza a través de exámenes, pero en algunas ocasiones se pide al alumno
que demuestre su aprendizaje mediante trabajos escritos; de esta manera en vez
de evaluar habilidades mecánicas y de memoria, se evalúa la capacidad de
relacionar contenidos, de búsqueda de información, la creatividad en el uso de
estos conocimientos y la habilidad de redacción.
Para muchos estudiantes, mandarles un trabajo
escrito es una tortura, pues su realización se convierte en algo aburrido y que
generalmente no saben hacer: buscar información en bibliotecas, leerla,
organizarla, redactarla, presentarla… una gran cantidad de tareas distintas que
al final suelen reducirse a un simple “copiar y pegar” de trabajos prestados o
de la socorrida “Internet”.
Fases para la realización de un trabajo.
Para realizar un trabajo debemos pasar por cuatro fases de manera ordenada: definición del trabajo, esquema inicial,
recogida de información y selección de la información y elaboración del
trabajo.
La primera fase es muy sencilla, pues
se trata de saber con claridad qué es lo que tienes que hacer, qué te piden que
hagas. Además debes tener en cuenta el tiempo del que dispones, la extensión
mínima o máxima del trabajo, la información que puedes incluir… y empezar a
partir de ahí. Una vez tengas claro qué has de hacer, pregúntale al profesor si
tu proyecto se adapta o no a lo que ha pedido.
En segundo lugar debes redactar un
esquema inicial de lo que en principio va a ser la estructura del trabajo.
Decimos “en principio” porque este esquema es provisional, pues a medida que
vayas recogiendo información, analizándola y seleccionándola, este esquema
variará en función de cómo se desarrollen estas tareas. Es muy común incluir en
este esquema inicial contenidos que por diferentes motivos (no encontrar
información adecuada, excesiva extensión, datos incompletos...) finalmente no
incluimos en la redacción final.
En tercer lugar tendrás que ampliar los
distintos apartados del esquema inicial buscando datos e informaciones. Debes
buscar estos datos en tus libros de texto, en libros sobre el tema a tratar,
revistas, periódicos, enciclopedias, Internet… Ten en cuenta que la información
que incluyas debe estar lo más actualizada posible, así observa la fecha de
edición de la fuente que consultes y considera aquella que ofrece los mismos
datos más reciente.
Cuando ya tengas toda la información que creas
suficiente, deberás seleccionarla para elaborar el trabajo que finalmente
presentarás. Al ordenar la información te darás cuenta que seguramente tienes
material repetido o te sobra de algunos apartados y, en cambio, tengas poco a
nada de otros. Esta selección te obligará a rehacer el esquema inicial para
convertirlo en el guion definitivo de tu trabajo.
Con el esquema final y los datos deberás pasar
a elaborar el trabajo por escrito. No copies la información, redacta a
tu manera, sintetiza las ideas y colócala en el texto según te convenga. Ten en
cuenta que tu trabajo tiene que ser leído por otra persona, y por ello tienes
que dejarle totalmente claro aquello de lo que hablas. Para ello no utilices
expresiones complicadas, exprésate con la mayor sencillez y claridad posible y
en el caso de que introduzcas opiniones personales, apóyalas con razones
sólidas y diciendo en qué se basa tu argumentación.
Consejos para una buena presentación.
Para ayudar a sostener el contenido del trabajo,
nada mejor que una buena presentación. Un trabajo con una presentación esmerada
y un contenido aceptable posiblemente será mejor puntuado que uno con mejor
contenido pero con una presentación deficiente. Hoy en día vivimos en la
cultura de la imagen y lo que entra por los ojos impacta y se valora mucho. No
queremos decir con esto que descuidemos el contenido, sino que la presentación
debe ser tenida en cuenta.
Para ello, aquí tienes una serie de
consideraciones generales que te ayudarán a cuidar la imagen:
·
Cuida
la ortografía y la corrección sintáctica.
·
Deja
los márgenes necesarios.
·
Procura
escribir con ordenador; si lo haces a mano, que la letra sea perfectamente
legible.
Además de estas ideas generales sobre la
presentación, existen en todo trabajo escrito ciertas hojas y partes comunes a
todos ellos para las que te ofrecemos unos consejos sobre su presentación.
En concreto hablamos de la portada inicial, el
índice y la bibliografía consultada. Para la portada general debes incluir,
aparte obviamente del título del trabajo (en el centro de la hoja), el nombre
del colegio, la asignatura y el profesor que la imparte y también tu nombre y
apellidos, el curso al que perteneces y la fecha de presentación. Observa el
gráfico de abajo sobre un posible formato de portada:
Nombre del
colegio
Asignatura
Profesor
TÍTULO DEL
TRABAJO
Nombre y
apellidos
Curso
Fecha
|
En la página del índice debes incluir todas
las partes de las que consta el trabajo y sus apartados, con la misma
numeración que le hayas asignado y señalar a continuación el número de la
página donde se encuentra el apartado correspondiente. Si recuerdas la unidad
sobre los esquemas, lo más indicado para presentar un índice es usar el mismo
formato para ellos que para los esquemas numéricos. Ten en cuenta que el
contenido del índice debe servir de guía a los lectores para poder realizar una
primera aproximación al trabajo, pues debe ser un reflejo de todo su contenido.
Por último, y siempre al final del trabajo, se
debe incluir una hoja donde se señalen los libros, revistas, páginas web que
hayas usado para su realización. Para citar un libro debemos usar este formato:
- Autor. Título del libro. Editorial. Lugar y
año de publicación.
Si tenemos que incluir un artículo lo haremos
de la siguiente manera:
- Autor. “Título del artículo”. Título de la
revista. Número y fecha de publicación.
Por último para incluir una página web, lo
haremos así: www.orientared.com/tti
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