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El Resumen

LA IMPORTANCIA DEL REPASO


El repaso es una parte esencial del estudio. Supone una gran inversión de nuestro tiempo si queremos optimizar la memorización y con ello reducir el esfuerzo de estudio. El repaso no es una simple repetición, sino una revisión activa durante la cual reflexionamos sobre los contenidos. La duración de las revisiones no debería superar en principio los cinco minutos. Además, es importante el repaso previo al examen que debe ser especialmente intenso. En definitiva, no se trata de estar repasando continuamente, sino de hacerlo en los momentos en los que tiende a caer el recuerdo. Así, los estudios científicos sobre la memoria demuestran que el proceso de retención de la información depende del tiempo en el que realizamos el repaso de los contenidos aprendidos. Observa el siguiente gráfico:



El gráfico representa la curva del olvido; si lo observas, la curva tiene mucha pendiente durante las ocho primeras horas que siguen a tu sesión de estudio. Esto quiere decir que en ese tiempo los contenidos aprendidos se olvidan con mucha rapidez: para conservar mejor la información en tu memoria tienes que hacer un primer repaso como mínimo ocho horas después del estudio. Si repasas antes de las ocho horas, la curva del olvido será muy pronunciada y obtendrás un menor rendimiento en tu memorización. Por ejemplo, si tu sesión de estudio ha sido un sábado de 10 a 11 de la mañana, no hagas el repaso hasta las 6 o las 7 de la tarde. Si es entre semana, repasa al día siguiente del estudio.  Los repasos posteriores se pueden realizar al principio de cada sesión de estudio o bien cuando terminemos un tema o unidad didáctica. 

La secuencia de repaso es la siguiente:
  • Intentar recordar las ideas fundamentales sin consultar libros o apuntes.
  • Comparar lo expuesto con el libro, los esquemas, resúmenes…
  • Si el recuerdo es impreciso, releer, revisar y estudiar de nuevo.

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