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Dentro de las técnicas de trabajo intelectual aparece en primer lugar LA LECTURA. La lectura para los estudiantes es el principal instrumento de aprendizaje, pues la mayoría de las actividades escolares se basan en la lectura. Es completamente obvio que sin el dominio lector por parte del estudiante/a el estudio carece de sentido. La lectura es el principio fundamental en el que se basa todas y cada una de las técnicas de estudio.
Leer requiere muchas y variadas habilidades que se adquieren progresivamente: descifrar palabras desconocidas, leer entre líneas, predecir lo que es probable que suceda, reconocer diferentes tipos de lectura, relatar con nuestras propias palabras lo leído, identificar distintos puntos de vista, comprender la idea principal, usar la imaginación, distinguir los libros que nos gustan, etc.
En definitiva, podemos concluir que leer es una actividad extremadamente compleja que hace a la persona lectora construir el significado global de un texto y no solo traducir pautas visuales a sonidos o encontrar el significado de palabras escritas o frases aisladas.
¿Qué es la Lectura?
Es una conversación entre el lector y el autor. Cuando conversamos con alguien no nos limitamos a oír lo que nos dice; le escuchamos. Es decir, prestamos atención a lo que dice, contrastamos la información que nos da con la que nosotros tenemos, nos hacemos una idea sobre lo que pretende decirnos u ocultarnos con sus palabras, le preguntamos cuando no entendemos algo, le exponemos nuestras razones...
Un proceso activo en el que participa el lector para interpretar el texto. Una forma especial de razonamiento en el que tanto el escritor, como el lector, aportan una perspectiva, una lógica y unas conclusiones, involucra los procesos de razonamiento llamados comprensión.
Tipos de Lectura:
- Lectura informativa: Si lees una noticia de deportes o de algo que ha sucedido en tu ciudad.
- Prelectura: Si lees para saber de qué va un tema. Es lo que haces cuando lees por primera vez un tema del colegio. Se lee muy deprisa.
- Lectura comprensiva: Si lees para comprender con profundidad un tema. La realizas después de la prelectura. Es lo que haces cuando tienes que estudiar. En este tipo de lectura debes buscar las palabras que no entiendes en el diccionario.
- Lectura recreativa: Si lees para divertirte o entretenerte, Es lo que haces cuando lees un cuento, una historia o una novela.
Causas de Leer y no enterarse:
Hay mucha gente que dice que lee, cuando en realidad lo que hace es pasar los ojos por el papel e ir vocalizando símbolos. Hay personas que se preguntan, ¿De qué me sirve leer, si no entiendo lo que leo?
Estas son las posibles causas de que ocurran estas cosas:
• Mal aprendizaje de la técnica lectora.
• La falta de vocabulario. En nuestra vida diaria, no solemos utilizar más allá de 3.000 palabras; pero en cualquier diccionario, pequeño incluso, de los de bolsillo, suelen estar recogidas más de 70.000 o 100.000 palabras. Cuántas más palabras se conocen, más se sabe. Cuanto más se lee, más vocabulario se tiene; cuanto más vocabulario se tiene, más se lee.
• La falta de atención. Prestamos atención a aquello que nos interesa. Pero hay que tener en cuenta que las cosas nos interesan, generalmente, porque antes les hemos prestado atención.
• La lectura pasiva. Si nos ponemos a leer con ánimo, con el diccionario al lado para consultar las palabras que desconozcamos, con un lápiz para subrayar las ideas principales del texto, con un folio al lado donde ir anotando resumidamente lo que nos quiere decir cada párrafo... será muy difícil que no nos enteremos de lo que estamos leyendo. En cambio, a veces pretendemos estar leyendo o estudiando mientras vemos la “tele”, tomamos el sol en una hamaca o dormitamos en un sofá...o con prisas...etc.
¿Qué podemos hacer para leer mejor?
Entrenarse a fondo. Lo mismo que a jugar al fútbol se aprende jugando; a leer se aprende leyendo.
Leer todos los días, hay que ser constantes. No se puede pretender jugar bien un partido llevando medio año sin haber tocado un balón. Poco a poco se va lejos. Pero no debemos olvidar: hay que ser constantes; quien la sigue, la consigue. Leer cada uno a su ritmo e intentar aumentar la velocidad lectora, ya que esta nos favorecerá la comprensión lectora. Aunque, por otro lado, mejor es leer despacio, que leer y no enterarse.
“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”. (Miguel de Cervantes)
Ampliar el vocabulario. Aprender palabras nuevas. Pocas cosas son tan hermosas como descubrir el significado de una nueva palabra. Usar el diccionario. Comprarse uno, si no se tiene. Se debe poner en un sitio en el que se tenga muy a mano; consultar cualquier palabra nueva que le llegue a uno. Es divertido, y se aprende mucho. Hoy en día se utiliza cada vez más las consultas a través del internet lo cual es válido siempre que se tenga confianza en la fiabilidad de la fuente.
Lectura activa: Leer con un lápiz en la mano Subrayar las ideas más importantes del texto, lo que más guste, lo que no se entienda muy bien. Hacer resúmenes de lo leído, de las ideas fundamentales del texto, al principio de párrafo en párrafo. Por lo general, cada párrafo expresa una idea.
Intentar averiguar la estructura, el armazón del texto, el esqueleto, donde el autor va pegando las palabras. A este esqueleto del escrito es lo que llamamos en fino "esquema". Ya se sabe que, para hacer una casa, lo primero es hacer la estructura; pues para escribir igual: lo primero es hacer un esquema de lo que vamos a decir.

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